Una de las misiones que se me encomendaron al principio de la principal, fue investigar la llamada pornografía, pero no desde un punto de vista médico, científico, sicológico o social, sino desde el punto de vista de un agente infiltrado entre civiles; es decir, desde el punto de vista de un civil promedio. Para esto, debemos entender primero que no toda la pornografía es igual pero antes, veamos una rápida definición de la materia que nos ocupa:
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Definición de pornografía
"La pornografía es cualquier material escrito o visual que presente desnudez y/o actividad sexualmente explícita con el propósito de causar excitación sexual".
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Una definición de pornografía "leve", que el sentido común nos dicta, sería la exhibición de personas en distintas posturas eróticas, pero que no participan en ningún comportamiento explícitamente violento y/o sexual. La pornografía "leve" también es intrínseca y gravemente inmoral.Fuente
En Estados Unidos, probablemente la pornografía "leve" cause mucho más daño que la fuerte debido a que es mucho más accesible al público y también a que sutilmente trivializa conductas tan perversas como la pederastia y la violación sexual.
Según la definición de pornografía "leve" que hemos dado más arriba, la pornografía fuerte consistiría entonces en la exhibición de actos sexuales entre personas de cualquier edad, incluyendo las relaciones sexuales con animales, el fetichismo, etc.
pornografía.(De pornógrafo).
1. f. Carácter obsceno de obras literarias o artísticas.
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Como puede verse, las definiciones varían de acuerdo a quien las da y se mezclan en ella, sentimientos, ideas y dogmas. Aunque también es de notarse que todas coinciden en algo: es material, ya sea escrito o pictográfico que muestra figuras humanas desnudas o actos sexuales explícitos. Tenemos, además, varias categorías que -para efectos prácticos- resumiremos en tres:
1. Softcore o porno suave: Este tipo de pornografía consiste solamente de imágenes de desnudos, que pueden ser desde 'artísticos' hasta explícitos. Abarca también, la representación de actos sexuales.
2. Hardcore o porno duro: Abarca cualquier representación explícita de cualquier forma de sexualidad humana: cópula, masturbación, orgías, etc.
3. Filias o fetiches: Este tercer grupo abarca las cosas 'prohibidas' como pedofilia, bestialismo, necrofilia, violaciones y cualquier cosa que salga de parámetros.
Debe este agente destacar que se le pidió enfocarse principalmente al primer y segundo grupos ya que dentro del tercero, podría hallar material fuera de la ley y eso comprometería la misión.
Una vez aprendido todo, este agente se lanzó a la calle a investigar, para ello, tracé un plan de investigación, de acuerdo a lo aprendido en la agencia.
- Primero conseguiría softcore, lo analizaría a profundidad y pasaría al siguiente nivel,
- Después, conseguiría hardcore, lo analizaría igualmente y finalmente, daría las conclusiones.
El plan trazado por este agente puede parecer sencillo y de rápida ejecución, pero no fue así, me tomó varios años llegar a las conclusiones que más adelante presentaré.
Una vez delimitado su futuro accionar en esta investigación, este agente salió a la calle a conseguir softcore y se topó con una sorpresa: a pesar de ser menor de edad (apenas 13 años) el agente tenía acceso a prácticamente cualquier clase de pornografía, siempre que tuviera el dinero para pagarla y la desfachatez para pedirla. Estricto en sus directrices, este agente decidió apegarse al plan y comenzar por el softcore más softcore que pudiera encontrar. En el primer puesto de revistas analizado, se encontró con una serie de publicaciones que llamaron su atención, entre ellas una con la cual decidió comenzar su investigación: la hoy mítica -para este agente- Revista Buenissima. Al darse cuenta que dicha revista cumplía con las especificaciones diseñadas en el plan, este agente se animó a comprarla, de hecho y para mayor seguridad, compró un par de números cuyas portadas presento a continuación:

El contenido de estas revistas, no era pornográfico, tenía más bien un tinte erótico con semidesnudos y chicas con prendas ligeras y provocativas. Lo realmente interesante de dicha publicación era que, algunas de las chicas que aparecían en portada no eran modelos, actrices, cantantes o cosa alguna parecida: proclamaban ser chicas 'normales', aquellas que uno se puede encontrar en la escuela, trabajo o en la calle. He de decir que fue una buena introducción.
Otra de las publicaciones que llamó la atención de este agente en aquella primera oportunidad fue una revista de tipo caricatura llamada 'El Mil Chistes' que no era otra cosa más que una representación gráfica de algunos de los chistes más populares pero, y esto le daba el toque +18, la mayoría de dichos chistes eran 'para adultos' (contenían groserías, doble sentido o connotaciones sexuales) y las mujeres eran siempre representadas de manera muy...exhuberante (pechos enormes con -en la mayoría de los casos- los pezones erectos, nalgas de igual gran tamaño, labios carnosos y rojos, cinturas -y cerebros también- pequeñas, ojos azules o verdes) A pesar de eso, la revista se mantenía en la línea de la anterior: semidesnudos, 'ropa' ligera y poses sugerentes, pero agregaba algo nuevo y que marcaría un rumbo diferente a lo largo de la investigación: el uso de dibujos.
De esa revista, este agente compró alrededor de tres números.
Una vez concluída la investigación del nivel más ligero del softcore y ya contando con la edad 'legal' para adquirirlas, este agente se decidió a subir un peldaño más en la -hasta entonces- desconocida escalera de la pornografía y comenzó a adquirir una muy famosa publicación llamada Playboy. Esta revista era diferente a todo lo visto antes: presentaba mujeres reales, generalmente modelos, completamente desnudas y en poses sugerentes. El efecto que dichas revistas generaron en este agente fue también significativamente diferente: ya no era erótico lo que se veía, era pornográfico.
Solamente compré un par de ejemplares también.
Al pasar de esta etapa, se presentó un nuevo escalón: la tecnología permitía grabar y llevar en un formato más o menos comodo, películas cuyo contenido era pura y explicitamente sexual. De esta manera, este agente comenzó a conseguir una que otra película con varios de sus compañeros civiles de misión. Empezó con softcore hasta llegar al hardcore pero nunca sintió la necesidad de pasar al siguiente escalón.
Ahora bien, hasta ese punto, la investigación estaba cumpliendo con sus objetivos, este agente estaba demostrando que no se necesita de la pornografía para convertirse en maníaco sexual (ni todo maníaco sexual es, necesariamente, usuario de pornografía) pero llegó una innovación: el formato digital. Este formato revolucionó la manera en cómo se veían las películas e hizo mucho más accesible este tipo de entretenimiento para adultos a cualquier persona: a cualquiera. Para darnos una idea más clara, preparé la siguiente comparativa:
En el principio, fue creado el cine XXX pero no era muy...privado que digamos (este agente, sinceramente, no puede imaginar a alguien sentado en una butaca de cine comiendo palomitas mientras disfruta un filme porno) ante esto, los empresarios del sexo, aprovecharon la creación de los formatos beta -un cartucho de 16 x 9.6 x 2.5 cm y que contenía una cinta magnética de 150 mts- y VHS (algo más grande) para masificar el consumo de pornografía de todo tipo. Lo típico en los adolescentes de esa época, era comprar o conseguir una película de hardcore 'sólo por curiosidad' sin embargo, acceder a uno de esos filmes, no era tarea sencilla. Veamos porqué:
- En primer lugar, dichas películas no se vendían en cualquier tianguis (a diferencia de los formatos modernos) encontrar una copia ilegal era posible solamente en las llamadas 'fayucas' (conjunto de puestos que expenden mercancia generalmente ilegal y que son casi siempre posibles de encontrar en el exterior de los mercados) de cada localidad y que gozaban de muy mala fama,
- El precio de un original era excesivamente alto ($ 100) para la época y las copias sólo representaban un ahorro de entre el 20 y el 50% del costo original,
- Las cajas en las que eran vendidas eran de plástico para las originales y de cartón en el caso de las copias. Las primeras traían a manera de portada una impresión de muy buena calidad con el título, una sinópsis y algunas capturas de pantalla de la película mientras que las segundas, traían una burda copia fotostática en color impresa sobre papel fotográfico. En cualquier caso, era muy difícil deshacerse de las cajas.
- Una vez lograda la hazaña de adquirir un original o copia de una película hardcore y en el supuesto caso de haberse deshecho de la caja, el siguiente paso era lidiar con la forma de esconderla hasta llegar a un lugar seguro (si se contaba con una mochila, se salvaba gran parte del problema) El verdadero problema estaba en que a pesar de no ser tan grande, el cartucho era demasiado difícil de ocultar en otro lugar que no fuera una mochila o bolsa (este agente supo que algunos adolescentes las escondían entre sus ropas hasta llegar a casa) porque no cabía ni en la bolsa del pantalón ni entre una libreta (sobresalía)
- Si se podían salvar los anteriores obstaculos y uno llegaba a un lugar seguro, el siguiente problema era reproducir la película, ya que generalmente, no se contaba con un reproductor del formato (videocasetera) en cada habitación: la mayoría de las veces se encontraba en la sala. Entonces, uno debía esperar hasta estar sólo en casa para poder ver a gusto el filme. Esto suponía otro problema: el mecanismo de inserción, reproducción y expulsión del formato era bastante lento y ruidoso, si uno era sorprendido por un regreso inesperado de los padres, era 90% seguro que lo descubrieran,
- Supongamos que hasta ahora todo ha salido bien: la compra, el traslado y la reproducción habían salido a pedir de boca. Ahora viene otro problema: ¿dónde la escondo? Debe ser un lugar que sólo yo conozca y al que -por lo tanto- sólo yo tenga acceso. Podía ser debajo del colchón, en un cajón entre la ropa, entre los juguetes o libros pero siempre se corría riesgo de que las madres de los civiles púberes, ya sea limpiando o en franca búsqueda, se encontraran con nuestro pequeño y sucio secreto. Así que la opción más lógica y segura se encontraba en traerla todo el día con nosotros pero en un lugar que no fuera fácilmente visible: la mochila. La mochila, entre los cuadernos de matemáticas, los libros de historia y los apuntes de español. Es ahora cuando nos encontramos con una nueva variable: al llevarla en ese lugar, se corría el riesgo de que fuera descubierta por los compañeros de clase o se les mostraba deliberadamente,
- En caso de que fuera así, se corría un nuevo riesgo: que uno fuera el último en recibirla. Dado el tipo de formato -de contacto- llegaba un momento en que la vida útil de la cinta magnética se terminaba y 'se amarraba' es decir, al momento de reproducirla, la cinta se enredaba en el mecanismo reproductor y eso impedía que saliera, la sola forma de hacerla regresar al exterior era destapar la videocasetera y desenredar manualmente la cinta (imaginen si en el momento de estar viendola, llegaran los civiles padres del civil púber y la cinta se amarrara al tratar de expulsarla...)
Años después, llegó el formato DVD que gracias a su reducido tamaño y fácil acceso, masificó aún más la venta de pornografía y que aventaja a sus predecesores en ciertos aspectos, a saber,
- El precio por cada DVD original, oscila entre los $100 y los $300. Bastante alto. Pero las copias ilegales, llegan a costar entre $10 y $25 dependiendo del lugar donde se les compre
- A causa de diversos factores económicos que no atañen a este reporte, las 'fayucas' dejaron de tener la mala fama de la que gozaban cuando este agente era niño, en su lugar, se convirtieron en una opción barata de adquirir artículos originales (o que al menos se acercaban bastante), esto intensificó su actividad y aumentó su presencia considerablemente,
- La presentación de las películas también cambió: en vez de aquellas enormes cajas de plástico o cartón que cubrían a los formatos de cinta magnética, los DVD son contenidos por una caja muy delgada de plástico que casi nunca contiene imágenes ni sinópsis (en el caso de DVD más barato, solo están cubiertos por una bolsa de plástico)
- Su extremadamente pequeño y delgado tamaño, permite que sean guardados con facilidad entre la ropa, en la bolsa del pantalón, enmedio de una libreta y que sean escondidos de la misma manera (incluso se les puede revolver entre CD's de música)
- Su reproducción no es posible únicamente a través de un aparato diseñado con esa única función, existen varios aparatos que reproducen el formato y algunos están al alcance de todos y prácticamente son de uso exclusivo del niño/púber/adolescente
- Jamás se descomponen y si llega a pasar, lo más grave que puede ocurrir, es que ya no se vean, no hay posibilidad de que se queden atorados en el reproductor (y aunque pasara, es infinitamente más fácil retirarlos)
Como puede verse, en estos días el acceso a la pornografía es miles de veces más sencillo. Pero eso no es todo, con la llegada del internet de banda ancha y las computadoras con capacidades ingentes de almacenaje, las posibilidades de ver pornografía sin ser descubierto se han reducido en millones.
Como en cada reporte, debo dar una conclusión. Para este agente, la pornografía no es necesariamente mala, es demasiado exagerada y como tal debe tomarse, como ficción, el problema surge cuando un pornógrafo cree que el sexo sin compromiso, casual o hasta forzado es divertido y no implica riesgo alguno o cuando el civil usuario regular de pornografía, cree que las civiles del sexo femenino son simples objetos de satisfacción sexual. Como dije al principio, no todo usuario de pornografía es un violador en potencia ni todo violador es usuario de pornografía.
Por lo tanto, catalogo a este género con un -C en la escala de amenazas de la agencia.
Y para terminar, una modelo de softcore con la que este agente quisiera hacer cosas hardcore:
Abbey Brooks
...cambio y fuera...
