Efectivamente, de julio para acá, este agente se ha visto en la necesidad de cumplir con varios y variados trámites que le garantizarán su asignación a la misión de que hablé en el reporte anterior.
El primero de estos trámites fue asistir al lugar de mi último entrenamiento a fin de conocer la calificación que me habían otorgado los jueces designados para tal efecto. Así que el día 12 de julio, éste agente acudió al mencionado recinto para conocer el grado otorgado por los examinadores. Al llegar y entrar, me topé con la que fue última entrenadora en ese lugar, misma que me trató de engañar diciendo: 'Ay agente, se pasa, usted no está en la lista, ya lo busqué'. De más está decir que mi reacción fue pensar lo peor, pero, recordando el entrenamiento, no revelé sentimiento alguno, le sonreí y le pregunté '¿en serio?' y me dirigí a comprobar con mis propios ojos la veracidad de lo dicho por tan simpática mujer. En la lista decía que si uno aparecía, entonces el resultado era favorable. Pasé las primeras hojas hasta encontrar la letra de mi apellido de misión y ¡ahí estaba!; eso me alivió bastante. Después de revisar un poco más los resultados de las demás personas, este agente se dirigió emocionalmente sano y salvo a recoger su constancia de acreditación; una vez en mis manos, salí contento a la calle, pensando en telefonear a Glace para comunicarle mi éxito así que le mandé un mensaje, mismo que ella respondió con su acostumbrada ternura y alegría.
El segundo trámite que me ocupó durante estos meses fue la obtención de un documento requerido por la agencia para la misión a la que espero ser asignado; para poder contar con este documento, que acreditaría uno de los grados académicos requeridos en misiones pasadas, tuve que reunir algunos requisitos y trasladarme a una locación a aproximadamente dos horas de mi ciudad de residencia, pero antes de eso, debía hacer una cita, que fue programada para el miércoles 29 de septiembre a las 1215. Por supuesto que la bella Glace se apuntó para ir conmigo. Quedamos en encontrarnos a las 0900 en un punto intermedio a nuestros lugares de residencia. Este agente llegó a las 0903, más o menos y Glace ya estaba ahí, me dijo que había llegado alrededor de las 0820, de modo que llevaba más de 40 minutos esperando. Subimos al transporte y partimos hacia la ciudad donde se encuentra la oficina en la que haría el trámite; al llegar, transbordamos en dos tipos distintos de transporte público y por fin llegamos a la dependencia mencionada. A la entrada de la oficina, cuestioné al vigilante acerca de mi hora de ingreso y me indicó que debería presentarme 10 minutos antes de la hora indicada en mi comprobante de cita, de igual forma mencionó que debía sacar fotocopias de otros documentos que no se mencionaban en la página de la oficina que expediría el documento, así que Glace y yo fuimos a sacar las copias y aprovechamos para comprar un folder y una pluma. Regresamos al sitio cinco minutos antes de los 10 minutos indicados por el policía en la puerta, o sea a las 1200; a las 1205, le mostré al vigilante la hoja impresa con el día y la hora de mi cita y me dijo que ya podía pasar, indicandome también el lugar donde debería esperar para ser llamado a iniciar el trámite. Mi amada Glace debió esperar afuera, ya que a la oficina únicamente podía entrar este agente. Al entrar, me senté en una de las sillas designadas para tal efecto y esperé a que llamaran a las personas con mi mismo horario de cita; como es costumbre, el trámite comenzó tarde y este agente estaba en la ventanilla aproximadamente a las 1255. Una vez recibidos los papeles, el representante de la oficina me indicó que debería regresar dos horas después para continuar el trámite. Salí y encontré a Glace sentada en la orilla de la rampa para minusválidos comiendo un sandwich de jalea (la bella agente y yo siempre tenemos diferencias, salvables, en cuanto al nombre de esta golosina, ya que yo la llamo jalea y ella ate) con queso, le informé la situación y decidimos ir a comer algo más a un restaurante cercano. Después de comer y darnos sobradas y deliciosas muestras de amor mutuo, regresamos a la oficina, donde me indicaron que debería regresar por mi documento a partir del día 18 de octubre.
El último trámite fue, precisamente, recoger el mencionado documento. Para tal efecto, debía trasladarme nuevamente a la oficina donde lo inicié. Glace se ofreció nuevamente a acompañarme pero esta vez me dijo que no podía el día indicado, que si podíamos ir otro día. Le pregunté, a través de un correo, al titular de la oficina si podía ir otro día y me respondió que sí, que tenía un mes a partir del día indicado para recoger mis documentos, así que Glace y yo decidimos que iríamos el día 27 de octubre. Llegado el día, acordé con Glace que nos reuniríamos en el mismo lugar que la ocasión anterior, solo que esta vez, yo mandaría un mensaje a la hermosa agente para avisarle que estaba a 10-15 minutos del lugar para que ella saliera para allá; esto porque ella me informó que la ocasión anterior, cuando tuvo que esperar más de 40 minutos, muchos civiles de sexo masculino (que no hombres) le decían cosas que no le gustan mientras esperaba (la verdad, no los culpo, Glace es una mujer muy atractiva y sumamente sensual pero tampoco los justifico) Así que le mandé el mensaje acordado pero, para desgracia de este agente, el autobus llegó al punto acordado apenas 10 minutos después de que le mandé el mensaje a Glace, por lo que esta vez yo tuve que esperar, alrededor de 20 minutos a Glace. Cuando ella llegó, partimos hacia la oficina haciendo el mismo recorrido que la vez anterior; llegamos al lugar, recogí mis documentos en un trámite sencillo y rápido, fuimos a comer algo y regresamos a nuestro lugar de residencia. Habiamos quedado en ir a algún lugar histórico o de esparcimiento pero Glace se durmió en el transporte. Al llegar a nuestra ciudad de residencia, caminamos, platicamos y fuimos nuevamente a comer, la acompañé a su lugar de residencia y regresé al mio.
Estos fueron, a grandes rasgos, los trámites que tuvieron ocupado a este agente a lo largo de estos meses; son muy importantes porque representan el cambio más importante en mi vida agentíl, y lo mejor de todo, es que mi hermosa mujer Glace, está dispuesta a acompañarme.
Es todo por este reporte, los dejo con una mujer que haría a este agente cubrir todos los trámites necesarios para llegar a ella (si no existiera Glace, por supuesto ^^ )
Wendy Braga




















...cambio y fuera...
El primero de estos trámites fue asistir al lugar de mi último entrenamiento a fin de conocer la calificación que me habían otorgado los jueces designados para tal efecto. Así que el día 12 de julio, éste agente acudió al mencionado recinto para conocer el grado otorgado por los examinadores. Al llegar y entrar, me topé con la que fue última entrenadora en ese lugar, misma que me trató de engañar diciendo: 'Ay agente, se pasa, usted no está en la lista, ya lo busqué'. De más está decir que mi reacción fue pensar lo peor, pero, recordando el entrenamiento, no revelé sentimiento alguno, le sonreí y le pregunté '¿en serio?' y me dirigí a comprobar con mis propios ojos la veracidad de lo dicho por tan simpática mujer. En la lista decía que si uno aparecía, entonces el resultado era favorable. Pasé las primeras hojas hasta encontrar la letra de mi apellido de misión y ¡ahí estaba!; eso me alivió bastante. Después de revisar un poco más los resultados de las demás personas, este agente se dirigió emocionalmente sano y salvo a recoger su constancia de acreditación; una vez en mis manos, salí contento a la calle, pensando en telefonear a Glace para comunicarle mi éxito así que le mandé un mensaje, mismo que ella respondió con su acostumbrada ternura y alegría.
El segundo trámite que me ocupó durante estos meses fue la obtención de un documento requerido por la agencia para la misión a la que espero ser asignado; para poder contar con este documento, que acreditaría uno de los grados académicos requeridos en misiones pasadas, tuve que reunir algunos requisitos y trasladarme a una locación a aproximadamente dos horas de mi ciudad de residencia, pero antes de eso, debía hacer una cita, que fue programada para el miércoles 29 de septiembre a las 1215. Por supuesto que la bella Glace se apuntó para ir conmigo. Quedamos en encontrarnos a las 0900 en un punto intermedio a nuestros lugares de residencia. Este agente llegó a las 0903, más o menos y Glace ya estaba ahí, me dijo que había llegado alrededor de las 0820, de modo que llevaba más de 40 minutos esperando. Subimos al transporte y partimos hacia la ciudad donde se encuentra la oficina en la que haría el trámite; al llegar, transbordamos en dos tipos distintos de transporte público y por fin llegamos a la dependencia mencionada. A la entrada de la oficina, cuestioné al vigilante acerca de mi hora de ingreso y me indicó que debería presentarme 10 minutos antes de la hora indicada en mi comprobante de cita, de igual forma mencionó que debía sacar fotocopias de otros documentos que no se mencionaban en la página de la oficina que expediría el documento, así que Glace y yo fuimos a sacar las copias y aprovechamos para comprar un folder y una pluma. Regresamos al sitio cinco minutos antes de los 10 minutos indicados por el policía en la puerta, o sea a las 1200; a las 1205, le mostré al vigilante la hoja impresa con el día y la hora de mi cita y me dijo que ya podía pasar, indicandome también el lugar donde debería esperar para ser llamado a iniciar el trámite. Mi amada Glace debió esperar afuera, ya que a la oficina únicamente podía entrar este agente. Al entrar, me senté en una de las sillas designadas para tal efecto y esperé a que llamaran a las personas con mi mismo horario de cita; como es costumbre, el trámite comenzó tarde y este agente estaba en la ventanilla aproximadamente a las 1255. Una vez recibidos los papeles, el representante de la oficina me indicó que debería regresar dos horas después para continuar el trámite. Salí y encontré a Glace sentada en la orilla de la rampa para minusválidos comiendo un sandwich de jalea (la bella agente y yo siempre tenemos diferencias, salvables, en cuanto al nombre de esta golosina, ya que yo la llamo jalea y ella ate) con queso, le informé la situación y decidimos ir a comer algo más a un restaurante cercano. Después de comer y darnos sobradas y deliciosas muestras de amor mutuo, regresamos a la oficina, donde me indicaron que debería regresar por mi documento a partir del día 18 de octubre.
El último trámite fue, precisamente, recoger el mencionado documento. Para tal efecto, debía trasladarme nuevamente a la oficina donde lo inicié. Glace se ofreció nuevamente a acompañarme pero esta vez me dijo que no podía el día indicado, que si podíamos ir otro día. Le pregunté, a través de un correo, al titular de la oficina si podía ir otro día y me respondió que sí, que tenía un mes a partir del día indicado para recoger mis documentos, así que Glace y yo decidimos que iríamos el día 27 de octubre. Llegado el día, acordé con Glace que nos reuniríamos en el mismo lugar que la ocasión anterior, solo que esta vez, yo mandaría un mensaje a la hermosa agente para avisarle que estaba a 10-15 minutos del lugar para que ella saliera para allá; esto porque ella me informó que la ocasión anterior, cuando tuvo que esperar más de 40 minutos, muchos civiles de sexo masculino (que no hombres) le decían cosas que no le gustan mientras esperaba (la verdad, no los culpo, Glace es una mujer muy atractiva y sumamente sensual pero tampoco los justifico) Así que le mandé el mensaje acordado pero, para desgracia de este agente, el autobus llegó al punto acordado apenas 10 minutos después de que le mandé el mensaje a Glace, por lo que esta vez yo tuve que esperar, alrededor de 20 minutos a Glace. Cuando ella llegó, partimos hacia la oficina haciendo el mismo recorrido que la vez anterior; llegamos al lugar, recogí mis documentos en un trámite sencillo y rápido, fuimos a comer algo y regresamos a nuestro lugar de residencia. Habiamos quedado en ir a algún lugar histórico o de esparcimiento pero Glace se durmió en el transporte. Al llegar a nuestra ciudad de residencia, caminamos, platicamos y fuimos nuevamente a comer, la acompañé a su lugar de residencia y regresé al mio.
Estos fueron, a grandes rasgos, los trámites que tuvieron ocupado a este agente a lo largo de estos meses; son muy importantes porque representan el cambio más importante en mi vida agentíl, y lo mejor de todo, es que mi hermosa mujer Glace, está dispuesta a acompañarme.
Es todo por este reporte, los dejo con una mujer que haría a este agente cubrir todos los trámites necesarios para llegar a ella (si no existiera Glace, por supuesto ^^ )
Wendy Braga
...cambio y fuera...
