Un nuevo reporte. En esta ocasión trataremos un tema que no mucha gente nota pero sin duda muchos viven: los cambios. ¿a qué se refiere este agente con los cambios? muy simple; a los cambios que experimentan los humanos a lo largo de su vida (especialmente durante los primeros años). Una vez acotado nuestro tema, comencemos.
A lo largo de su vida, los humanos son dotados de diferentes tipos de educación, siendo el familiar, el escolar y el religioso los más importantes o los más notables en mis observaciones. Estos tres grandes sistemas educativos influyen de manera sobresaliente en la vida adulta del civil ya que le enseñan en quién creer, qué pensar y cómo comportarse frente a sus semejantes siendo, el familiar y el religioso los menos cuestionables debido a su temprana implementación y al uso de diversos instrumentos como son el dogma y el amor para darles ese carácter.
En opinión de este agente, el familiar es el menos reprochable debido a que es, digamos, instintivo, no premeditado y la mayoría de las veces muy bien intencionado. Por el otro lado, el religioso es totalmente lo opuesto pero de eso no hablaremos hoy porque nos desviaríamos del tema (y porque necesitaría al menos otras tres entradas para dar mis impresiones más importantes). Finalmente, el escolar por su naturaleza (transmitido de generación en generación) su estructura (estratificado, de cierta forma) y su organización (manejado por diferentes personas) puede y debe ser cuestionado ya que generalmente obedece a intereses muy ajenos al civil que lo recibe y porque es el que más le da un sentido de identidad y pertenencia al humano pero además, lo conmina a buscar algo llamado éxito y le da la oportunidad de sobresalir de entre los demás, de ser alguien en la vida.
Son precisamente las características mencionadas arriba las que me hacen ocuparme de su estudio y hacer este reporte.
Comenzaré con un ejemplo tomado de la vida real, de una de las misiones más agradables que me ha tocado vivir: la preparatoria. Lunares era un típico niño de secundaria, hijo de familia, sin vicios (creánme que a esa edad hay quienes los tienen) y entregado a los estudios en cuerpo y alma (ñoños, les llaman los civiles) Pues bien, este agente tuvo la dicha de conocer al mentado Lunares en la preparatoria (nombre clave: Bach2), digo dicha porque si no lo hubiera conocido, tal vez este reporte no existiría. Lunares trataba siempre de sobresalir en todo lo que hacía, siempre quiso ser el más rápido en deportes, el más inteligente fuera y dentro de clase, el que tuviera las mejores calificaciones, el más reconocido por los maestros, el más querido por sus compañeros bueno, hasta el mejor en las maquinitas. Y pudo haberlo logrado de no haber sido porque habíamos mejores (no malinterpreten, este agente era de los mejores en las maquinitas ¬¬) y daba muestras de un ego enorme cada que podía. Los años transcurrieron como segundos en tan placentera misión y llegó el momento de decirle adiós a la misma. Cada uno agarró su propio camino, los grupos de amigos se separaron (a este agente sólo le quedan 5 de algo así como 14), algunas amistades terminaron y algunas personas se borraron de la mente de los demás. Aún así, en la misión precedente, este agente llegó a encontrarse con Lunares en un par de ocasiones y lo que vió, lo dejó perplejo: Lunares había cambiado tanto que bien podría haber pasado por alguien más; vestido totalmente de negro (zapatos, pantalones, una playera pegada, gabardina hasta las rodillas y lentes oscuros) parecía salido de Matrix (tomenselo a broma pero así era, ya que estudió Informática Administrativa y según una de mis más fieles fuentes, se creía experto en todos y cada uno de los lenguajes de programación existentes) además, se creía galán ya que, según otra de mis fuentes, seguía y acosaba a cuanta mujer de media belleza se topara en el camino (no digo que eso sea malo pero él se fue de un extremo al otro). Y lo mismo ocurrió con otros tantos casualities de los que tengo conocimiento; Cuasi, Hermelinda, Hot y hasta El juero.
Los anteriores ejemplos me llevan al tema central del reporte; ¿cómo puede alguien cambiar tanto, al punto de tratar de ser una persona distinta frente a las personas que sabemos quién es en realidad? y no me dejarán mentir porque sé que mucha gente cambia y lo acepto cuando es para bien pero en estos casos...por ejemplo, Cuasi siempre fue uno de los menos agraciados intelectualmente de dicha misión (en una ocasión, un maestro le subió la calificación desde 3 hasta 6 simplemente porque era amigo de su papá) y las pocas veces que llegué a encontrarme con él, lo primero que le preguntaba a este agente era ¿qué promedio tienes? (si, así, literal) o la última vez que lo ví, me 'presumió' su cedúla profesional, ¡por favor! -pensó este agente- si yo sé que no podías ni siquiera con la estadística de calculadora...y en cada oportunidad me 'presume' su 'trabajo'. Lo mismo pasa con los demás, a Hot, lo p*endejeaba medio salón y ahora se cree tanto que ya ni siquiera me habla al igual que Hermelinda y el juero, que a pesar de que aún me habla, se siente 1er mundo porque su papá se fue de jardinero a Canadá. Y no es que me importe o me duela que no me hablen, es simplemente que mi mente no alcanza a comprender cómo alguien puede cambiar así con quienes los conocemos de toda la vida.
Con todos estos antecedentes, me he atrevido a formular algunas hipótesis de los cambios:
La gente cambia porque:
A lo largo de su vida, los humanos son dotados de diferentes tipos de educación, siendo el familiar, el escolar y el religioso los más importantes o los más notables en mis observaciones. Estos tres grandes sistemas educativos influyen de manera sobresaliente en la vida adulta del civil ya que le enseñan en quién creer, qué pensar y cómo comportarse frente a sus semejantes siendo, el familiar y el religioso los menos cuestionables debido a su temprana implementación y al uso de diversos instrumentos como son el dogma y el amor para darles ese carácter.
En opinión de este agente, el familiar es el menos reprochable debido a que es, digamos, instintivo, no premeditado y la mayoría de las veces muy bien intencionado. Por el otro lado, el religioso es totalmente lo opuesto pero de eso no hablaremos hoy porque nos desviaríamos del tema (y porque necesitaría al menos otras tres entradas para dar mis impresiones más importantes). Finalmente, el escolar por su naturaleza (transmitido de generación en generación) su estructura (estratificado, de cierta forma) y su organización (manejado por diferentes personas) puede y debe ser cuestionado ya que generalmente obedece a intereses muy ajenos al civil que lo recibe y porque es el que más le da un sentido de identidad y pertenencia al humano pero además, lo conmina a buscar algo llamado éxito y le da la oportunidad de sobresalir de entre los demás, de ser alguien en la vida.
Son precisamente las características mencionadas arriba las que me hacen ocuparme de su estudio y hacer este reporte.
Comenzaré con un ejemplo tomado de la vida real, de una de las misiones más agradables que me ha tocado vivir: la preparatoria. Lunares era un típico niño de secundaria, hijo de familia, sin vicios (creánme que a esa edad hay quienes los tienen) y entregado a los estudios en cuerpo y alma (ñoños, les llaman los civiles) Pues bien, este agente tuvo la dicha de conocer al mentado Lunares en la preparatoria (nombre clave: Bach2), digo dicha porque si no lo hubiera conocido, tal vez este reporte no existiría. Lunares trataba siempre de sobresalir en todo lo que hacía, siempre quiso ser el más rápido en deportes, el más inteligente fuera y dentro de clase, el que tuviera las mejores calificaciones, el más reconocido por los maestros, el más querido por sus compañeros bueno, hasta el mejor en las maquinitas. Y pudo haberlo logrado de no haber sido porque habíamos mejores (no malinterpreten, este agente era de los mejores en las maquinitas ¬¬) y daba muestras de un ego enorme cada que podía. Los años transcurrieron como segundos en tan placentera misión y llegó el momento de decirle adiós a la misma. Cada uno agarró su propio camino, los grupos de amigos se separaron (a este agente sólo le quedan 5 de algo así como 14), algunas amistades terminaron y algunas personas se borraron de la mente de los demás. Aún así, en la misión precedente, este agente llegó a encontrarse con Lunares en un par de ocasiones y lo que vió, lo dejó perplejo: Lunares había cambiado tanto que bien podría haber pasado por alguien más; vestido totalmente de negro (zapatos, pantalones, una playera pegada, gabardina hasta las rodillas y lentes oscuros) parecía salido de Matrix (tomenselo a broma pero así era, ya que estudió Informática Administrativa y según una de mis más fieles fuentes, se creía experto en todos y cada uno de los lenguajes de programación existentes) además, se creía galán ya que, según otra de mis fuentes, seguía y acosaba a cuanta mujer de media belleza se topara en el camino (no digo que eso sea malo pero él se fue de un extremo al otro). Y lo mismo ocurrió con otros tantos casualities de los que tengo conocimiento; Cuasi, Hermelinda, Hot y hasta El juero.
Los anteriores ejemplos me llevan al tema central del reporte; ¿cómo puede alguien cambiar tanto, al punto de tratar de ser una persona distinta frente a las personas que sabemos quién es en realidad? y no me dejarán mentir porque sé que mucha gente cambia y lo acepto cuando es para bien pero en estos casos...por ejemplo, Cuasi siempre fue uno de los menos agraciados intelectualmente de dicha misión (en una ocasión, un maestro le subió la calificación desde 3 hasta 6 simplemente porque era amigo de su papá) y las pocas veces que llegué a encontrarme con él, lo primero que le preguntaba a este agente era ¿qué promedio tienes? (si, así, literal) o la última vez que lo ví, me 'presumió' su cedúla profesional, ¡por favor! -pensó este agente- si yo sé que no podías ni siquiera con la estadística de calculadora...y en cada oportunidad me 'presume' su 'trabajo'. Lo mismo pasa con los demás, a Hot, lo p*endejeaba medio salón y ahora se cree tanto que ya ni siquiera me habla al igual que Hermelinda y el juero, que a pesar de que aún me habla, se siente 1er mundo porque su papá se fue de jardinero a Canadá. Y no es que me importe o me duela que no me hablen, es simplemente que mi mente no alcanza a comprender cómo alguien puede cambiar así con quienes los conocemos de toda la vida.
Con todos estos antecedentes, me he atrevido a formular algunas hipótesis de los cambios:
La gente cambia porque:
- Tiene autoestima baja, es decir necesita sentir que 'es alguien' para sentirse vivo o identificado o perteneciente a un grupo social; el de los 'ganadores'
- De verdad cree que la escuela lo hace mejor persona o que asistir a la universidad lo pone en otro nivel (esto es especialmente identificable en civiles cuyos padres tienen poca o nula instrucción)
- Simplemente está tan ocupado con sus cosas que se olvida de lo bueno de la vida...
En la mayoría de los casos anteriores puedo notar falta de autoestima, en Cuasi, Hermelinda y Lunares pero los que de plano este agente no comprende son los casos de Hot y Juero, así que lo dejaré en simple y llana estupidez.
Lo único que lamento es que Piña está en la etapa de esos cambios, Dios quiera y nadie la lastime...
Lo único que lamento es que Piña está en la etapa de esos cambios, Dios quiera y nadie la lastime...
Para terminar, dejo a una chica que espero nunca cambie
Keeley Hazell




















Por cierto, mañana este agente estará sólo y hará una de sus clásicas fiestas, por supuesto que no están invitados :P
...cambio y fuera...








































