lunes, 17 de noviembre de 2008

Primer Día

Efectivamente, el día de hoy 17 de noviembre de 2008, este agente celebra un año de reportes. Que aunque no son diarios, son siempre sustanciosos. Por tal motivo, a partir de hoy empezaré a revelarles reportes clasificados de una de mis misiones más importantes. Comencemos, pues.

Primer día

El día de hoy, este agente logró por fin adentrarse en una de las misiones más peligrosas que le han encomendado desde que terminó el entrenamiento de la agencia: infiltrarse y conocer la vida en una escuela preparatoria.

El proceso comenzó a mediados de marzo; me enteré por la agencia que debía cumplir con un requisito protocolario de la universidad que sostenía a la preparatoria: debía hacer un exámen 'de ingreso' pero antes debía pagarlo junto con otros gastos varios en algo que se denominaba preinscripción. Una vez cumplida dicha formalidad, presenté el exámen y gracias a mis habilidades y conocimientos como incipiente agente, logré quedar en el plantel que solicitaba la agencia: el denominado no. 1.

Después de cumplir algunas formalidades extras, por fin llegó el día de presentarse al primer día de misión. Cómo es natural y de suponerse, este agente estaba temeroso de ser descubierto ya que, al ser su primer misión de importancia, la responsabilidad y presión eran aún más grandes.

Me levanté a las 0600 del día miércoles 17 de septiembre de 1997, me lavé la cara, tomé algo de desayuno, me cepillé los dientes y tomé mis cosas (que consistieron este día en solamente una vieja libreta y una pluma) que fueron seleccionadas cuidadosamente para dar el perfil que la agencia solicitaba de este agente, y me encaminé a la citada institución. Al llegar, lo primero que noté fue las condiciones en las que se encontraba el edificio, muy de acuerdo con las instituciones públicas, estaba muy descuidado; sin pintar, vidrios rotos por aquí y por allá, pupitres apilados en el patio al que se entraba -al igual que al resto de la escuela- por una estrecha puerta de metal igualmente descuidada. El día anterior había revisado el grupo que me correspondía y que era el 'dos' así que no tuve que detenerme en la mampara que había a la entrada y que contenía dichos datos y alrededor de la cual, sin embargo, aún se amontonaban decenas de despistados jóvenes que no sabían qué grupo les correspondía.

Me dirigí por un estrecho pasillo hacía el edificio principal de la escuela; una alta construcción de tres plantas de piedra con una explanada interior rodeada por balcones desde donde los curiosos estudiantes de niveles avanzados observaban la llegada de los 'novatos' y rematada por una gran puerta que daba al frente de la preparatoria donde se encontraba un jardín. Al termino de la explanada podían observarse unas escaleras y una puerta que conducía a lo que inferí -y más tarde comprobé- se trataba del auditorio escolar. Subí las escaleras hasta el segundo nivel donde se encontraban los salones de primero, y una vez ahí, doblé hacía la derecha para dirigirme hacía el aula marcada con el número '2' que también se encontraba escrito en la parte inferior de dicho rótulo.

Al llegar, me dí cuenta de que o había llegado muy temprano o no habría clase porque la mayoría de los estudiantes se encontraba afuera del aula (supuse que sería la primer razón ya que mi reloj marcaba las 0655) así que siguiendo las instrucciones de la agencia, me asomé al interior del salón para comprobar que todo estuviera en orden. Lo que ví no me sorprendió: chicos de mi edad conversando entre ellos, algunos conocidos de anteriores escuelas y otros tratando de hacer nuevos amigos, pero este agente, fiel al perfil requerido, regresó al exterior y se recargó en un balcón. Casi de inmediato, llegaron dos civiles del sexo masculino; el primero era un individuo de baja estatura (alrededor de los 1.60 mts), cabello negro, cortado al tipo militar, tez morena, complexión robusta y que rondaría los 16 años. Un punto que llamó sobremanera la atención de este agente fue que dicho civil iba acompañado por su padre. El otro civil era casi todo lo contrario al primero: considerablemente alto (rondaría los 1.78 mts) tez blanca, cabello claro, ojos verde claro y visiblemente más delgado que el primero. Este individuo, al sentir la escudriñadora mirada de este agente, me miro y dedicó una sonrisa que -de acuerdo al manual de la agencia- tuve que corresponder.

Antes de que este agente pudiera siquiera notarlo, un tercer individuo entró al salón de clases así que tuve que hacer lo mismo. Una vez adentro, tomé una de las bancas que se encontraban al fondo y a la derecha del aula y tomé asiento. El individuo que recién había entrado se identificó como 'Maestro Félix' y dijo que nos impartiría la clase de 'Taller de lectura y redacción 1'. A simple vista, este individuo no tenía facha de maestro: cabello corto y alborotado, tez morena, estatura baja (alrededor de 1.60 mts), complexión delgada pero aún así, hube de obedecer y escuchar con atención lo que decía; que nos daba la bienvenida a la escuela, que esperaba que fueramos unos alumnos estudiosos y bien portados y algunas otras cosas igualmente triviales. Posteriormente y para romper un poco el hielo, nos pidió que nos presentaramos de la siguiente forma: nombre, escuela de procedencia y qué esperabamos de los compañeros de aula. Tocó mi turno: 'me llamo X', 'Vengo de la Secundaria -----', 'y espero que nos podamos llevar bien como grupo y ser buenos amigos' (¿ahora ven que tan nervioso estaba?).

Una vez terminada la dichosa clase, nos pidieron que bajaramos al auditorio escolar para escuchar 'una conferencia' Una vez ahí, un individuo de edad avanzada y que fue presentado como 'cronista de la universidad' comenzó a contarnos la historia de la institución y del hombre que le daba nombre para rematar con la interpretación del himno universitario (gracias a mis habilidades, pude darme cuenta de que dicha conferencia no era otra cosa que un intento de dotar a los jóvenes estudiantes de 'identidad' aunque -claro- nadie lo notó).

Al concluir la conferencia, regresamos a nuestro salón a continuar con las clases y el día transcurrió sin mayores complicaciones que presentarnos una y otra vez ante los maestros de las diferentes cátedras: Antropología, Álgebra, Computación y algunas otras hasta que el reloj marcó las 1400, hora de salida normal.

Así transcurrió el primer día en esta nueva misión. Noté algunas otras cosas que no caben en este reporte, son materia para otros debido a su complejidad: no pueden ser tomados a la ligera.


Hasta aquí el primero de los reportes clasificados y ultrasecretos que habían permanecido dentro de las bóvedas de la agencia y que hasta hoy -y con motivo de este primer aniversario- se me ha permitido revelar.

Para despedir dejo a una chica (los antiguos reportes carecían de ellas) que se le ha prometido a este agente como una misión supersecreta y delicada a futuro.

JoJo



















...cambio y fuera...

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