lunes, 13 de abril de 2009

Domingo de resurrección

El último de los reportes de esta semana tan importante para los católicos. Se trata del domingo de resurrección o pascua.

Esta fiesta es la más importante para el creyente católico promedio. Este agente se atrevería a afirmar que es aún más importante que la navidad o nacimiento del mismo personaje. Todo se inicia en la noche del sábado de gloria, con los festejos que detallaba en el reporte pasado, pues bien, el domingo hay una misa a las 7 am generalmente. El punto medular de este día es la celebración de la supuesta resurrección del Cristo, es durante este día que la misa vuelve a celebrarse y se lee el episodio del evangelio que se refiere a la citada resurrección, las campanas 'llaman' a misa con repiqueteos constantes y muy alegres: el nazareno ha vencido a la muerte:

La resurrección

1Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María vinieron a ver el sepulcro.

2Y he aquí, se produjo un gran terremoto, porque un ángel del Señor descendiendo del cielo, y acercándose, removió la piedra y se sentó sobre ella.

3Su aspecto era como un relámpago, y su vestidura blanca como la nieve;

4y de miedo a él los guardias temblaron y se quedaron como muertos.

5Y hablando el ángel, dijo a las mujeres: Vosotras, no temáis; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado.

6No está aquí, porque ha resucitado, tal como dijo. Venid, ved el lugar donde yacía.

7E id pronto, y decid a sus discípulos que El ha resucitado de entre los muertos; y he aquí, El va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho.

8Y ellas, alejándose a toda prisa del sepulcro con temor y gran gozo, corrieron a dar las noticias a sus discípulos.

9Y he aquí que Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies y le adoraron.

10Entonces Jesús les dijo*: No temáis. Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán.


Informe de los guardias
11Y mientras ellas iban, he aquí, algunos de la guardia fueron a la ciudad e informaron a los principales sacerdotes de todo lo que había sucedido.

12Y después de reunirse con los ancianos y deliberar con ellos, dieron una gran cantidad de dinero a los soldados,

13diciendo: Decid esto: "Sus discípulos vinieron de noche y robaron el cuerpo mientras nosotros dormíamos."

14Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros lo convenceremos y os evitaremos dificultades.

15Ellos tomaron el dinero e hicieron como se les había instruido. Y este dicho se divulgó extensamente entre los judíos hasta hoy.


La gran comisión
16Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había señalado.

17Cuando le vieron, le adoraron; mas algunos dudaron.

18Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra.

19Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,

20enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. (Mateo 28)

La resurrección
1Pasado el día de reposo, María Magdalena, María, la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle.

2Y muy de mañana, el primer día de la semana, llegaron* al sepulcro cuando el sol ya había salido.

3Y se decían unas a otras: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?

4Cuando levantaron los ojos, vieron* que la piedra, aunque era sumamente grande, había sido removida.

5Y entrando en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, vestido con ropaje blanco; y ellas se asustaron.

6Pero él les dijo*: No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el crucificado. Ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar donde le pusieron.

7Pero id, decid a sus discípulos y a Pedro: "El va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, tal como os dijo."

8Y saliendo ellas, huyeron del sepulcro, porque un gran temblor y espanto se había apoderado de ellas; y no dijeron nada a nadie porque tenían miedo.

Aparición de Jesús a María Magdalena
9Y después de haber resucitado, muy temprano el primer día de la semana, Jesús se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado fuera siete demonios.

10Y ella fue y se lo comunicó a los que habían estado con El, que estaban lamentándose y llorando.

11Cuando ellos oyeron que El estaba vivo y que ella le había visto, se negaron a creerlo.

Aparición a dos discípulos
12Después de esto, se apareció en forma distinta a dos de ellos cuando iban de camino al campo.

13Y éstos fueron y se lo comunicaron a los demás, pero a ellos tampoco les creyeron.

La gran comisión
14Después se apareció a los once mismos cuando estaban sentados a la mesa, y los reprendió por su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado.

15Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

16El que crea y sea bautizado será salvo; pero el que no crea será condenado.

17Y estas señales acompañarán a los que han creído: en mi nombre echarán fuera demonios, hablarán en nuevas lenguas;

18tomarán serpientes en las manos, y aunque beban algo mortífero, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán las manos, y se pondrán bien.

Ascensión de Jesucristo
19Entonces, el Señor Jesús, después de hablar con ellos, fue recibido en el cielo y se sentó a la diestra de Dios.

20Y ellos salieron y predicaron por todas partes, colaborando el Señor con ellos, y confirmando la palabra por medio de las señales que la seguían. Ellas comunicaron inmediatamente a Pedro y a sus compañeros todas estas instrucciones. Y después de esto, Jesús mismo envió por medio de ellos, desde el oriente hasta el occidente, el mensaje sacrosanto e incorruptible de la salvación eterna. (Marcos 16)

La resurrección
1Pero el primer día de la semana, al rayar el alba, las mujeres vinieron al sepulcro trayendo las especias aromáticas que habían preparado.

2Y encontraron que la piedra había sido removida del sepulcro,

3y cuando entraron, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.

4Y aconteció que estando ellas perplejas por esto, de pronto se pusieron junto a ellas dos varones en vestiduras resplandecientes;

5y estando ellas aterrorizadas e inclinados sus rostros a tierra, ellos les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?

6No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos cómo os habló cuando estaba aún en Galilea,

7diciendo que el Hijo del Hombre debía ser entregado en manos de hombres pecadores, y ser crucificado, y al tercer día resucitar.

8Entonces ellas se acordaron de sus palabras,

9y regresando del sepulcro, anunciaron todas estas cosas a los once y a todos los demás.

10Eran María Magdalena y Juana y María, la madre de Jacobo; también las demás mujeres con ellas referían estas cosas a los apóstoles.

11Y a ellos estas palabras les parecieron como disparates, y no las creyeron.

12Pero Pedro se levantó y corrió al sepulcro; e inclinándose para mirar adentro, vio* sólo las envolturas de lino; y se fue a su casa, maravillado de lo que había acontecido.

Jesús se manifiesta a dos discípulos
13Y he aquí que aquel mismo día dos de ellos iban a una aldea llamada Emaús, que estaba como a once kilómetros de Jerusalén.

14Y conversaban entre sí acerca de todas estas cosas que habían acontecido.

15Y sucedió que mientras conversaban y discutían, Jesús mismo se acercó y caminaba con ellos.

16Pero sus ojos estaban velados para que no le reconocieran.

17Y El les dijo: ¿Qué discusiones son estas que tenéis entre vosotros mientras vais andando? Y ellos se detuvieron, con semblante triste.

18Respondiendo uno de ellos, llamado Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único visitante en Jerusalén que no sabe las cosas que en ella han acontecido en estos días?

19Entonces El les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: Las referentes a Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo;

20y cómo los principales sacerdotes y nuestros gobernantes le entregaron a sentencia de muerte y le crucificaron.

21Pero nosotros esperábamos que El era el que iba a redimir a Israel. Pero además de todo esto, este es el tercer día desde que estas cosas acontecieron.

22Y también algunas mujeres de entre nosotros nos asombraron; pues cuando fueron de madrugada al sepulcro,

23y al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto una aparición de ángeles que decían que El vivía.

24Algunos de los que estaban con nosotros fueron al sepulcro, y lo hallaron tal como también las mujeres habían dicho; pero a El no le vieron.

25Entonces Jesús les dijo: ¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!

26¿No era necesario que el Cristo padeciera todas estas cosas y entrara en su gloria?

27Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les explicó lo referente a El en todas las Escrituras.

28Se acercaron a la aldea adonde iban, y El hizo como que iba más lejos.

29Y ellos le instaron, diciendo: Quédate con nosotros, porque está atardeciendo, y el día ya ha declinado. Y entró a quedarse con ellos.

30Y sucedió que al sentarse a la mesa con ellos, tomó pan, y lo bendijo; y partiéndolo, les dio.

31Entonces les fueron abiertos los ojos y le reconocieron; pero El desapareció de la presencia de ellos.

32Y se dijeron el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros mientras nos hablaba en el camino, cuando nos abría las Escrituras?

33Y levantándose en esa misma hora, regresaron a Jerusalén, y hallaron reunidos a los once y a los que estaban con ellos,

34que decían: Es verdad que el Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón.

35Y ellos contaban sus experiencias en el camino, y cómo le habían reconocido en el partir del pan.

Jesús se aparece a los discípulos
36Mientras ellos relataban estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros.

37Pero ellos, aterrorizados y asustados, pensaron que veían un espíritu.

38Y El les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y por qué surgen dudas en vuestro corazón?

39Mirad mis manos y mis pies, que soy yo mismo; palpadme y ved, porque un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo.

40Y cuando dijo esto les mostró las manos y los pies.

41Como ellos todavía no lo creían a causa de la alegría y que estaban asombrados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer?

42Entonces ellos le presentaron parte de un pescado asado.

43Y El lo tomó y comió delante de ellos.

La gran comisión
44Y les dijo: Esto es lo que yo os decía cuando todavía estaba con vosotros: que era necesario que se cumpliera todo lo que sobre mí está escrito en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.

45Entonces les abrió la mente para que comprendieran las Escrituras,

46y les dijo: Así está escrito, que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día;

47y que en su nombre se predicara el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.

48Vosotros sois testigos de estas cosas.

49Y he aquí, yo enviaré sobre vosotros la promesa de mi Padre; pero vosotros, permaneced en la ciudad hasta que seáis investidos con poder de lo alto.

Jesús se despide de sus discípulos
50Entonces los condujo fuera de la ciudad, hasta cerca de Betania, y alzando sus manos, los bendijo.

51Y aconteció que mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado arriba al cielo.

52Ellos, después de adorarle, regresaron a Jerusalén con gran gozo,

53y estaban siempre en el templo alabando a Dios. (Lucas 24)

Manifestación junto al mar
1Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a los discípulos junto al mar de Tiberias, y se manifestó de esta manera:

2Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el Dídimo, Natanael de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos de sus discípulos.

3Simón Pedro les dijo*: Me voy a pescar. Ellos le dijeron*: Nosotros también vamos contigo. Fueron y entraron en la barca, y aquella noche no pescaron nada.

4Cuando ya amanecía, Jesús estaba en la playa; pero los discípulos no sabían que era Jesús.

5Entonces Jesús les dijo*: Hijos, ¿acaso tenéis algún pescado? Le respondieron: No.

6Y El les dijo: Echad la red al lado derecho de la barca y hallaréis pesca. Entonces la echaron, y no podían sacarla por la gran cantidad de peces.

7Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba, dijo* a Pedro: ¡Es el Señor! Oyendo, pues, Simón Pedro que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se la había quitado para poder trabajar), y se echó al mar.

8Pero los otros discípulos vinieron en la barca, porque no estaban lejos de tierra, sino a unos cien metros, arrastrando la red llena de peces.

9Entonces, cuando bajaron a tierra, vieron* brasas ya puestas y un pescado colocado sobre ellas, y pan.

10Jesús les dijo*: Traed algunos de los peces que habéis pescado ahora.

11Simón Pedro subió a la barca, y sacó la red a tierra, llena de peces grandes, ciento cincuenta y tres; y aunque había tantos, la red no se rompió.

12Jesús les dijo*: Venid y desayunad. Ninguno de los discípulos se atrevió a preguntarle: ¿Quién eres tú?, sabiendo que era el Señor.

13Jesús vino*, tomó* el pan y se lo dio*; y lo mismo hizo con el pescado.

14Esta fue la tercera vez que Jesús se manifestó a los discípulos, después de haber resucitado de entre los muertos.

Diálogo de Jesús con Pedro
15Entonces, cuando habían acabado de desayunar, Jesús dijo* a Simón Pedro: Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos? Pedro le dijo*: Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo*: Apacienta mis corderos.

16Y volvió a decirle por segunda vez: Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Pedro le dijo*: Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo*: Pastorea mis ovejas.

17Le dijo* por tercera vez: Simón, hijo de Juan, ¿me quieres? Pedro se entristeció porque la tercera vez le dijo: ¿Me quieres? Y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero. Jesús le dijo*: Apacienta mis ovejas.

18En verdad, en verdad te digo: cuando eras más joven te vestías y andabas por donde querías; pero cuando seas viejo extenderás las manos y otro te vestirá, y te llevará adonde no quieras.

19Esto dijo, dando a entender la clase de muerte con que Pedro glorificaría a Dios. Y habiendo dicho esto, le dijo*: Sígueme.

20Pedro, volviéndose, vio* que les seguía el discípulo a quien Jesús amaba, el que en la cena se había recostado sobre el pecho de Jesús y había dicho: Señor, ¿quién es el que te va a entregar?

21Entonces Pedro, al verlo, dijo* a Jesús: Señor, ¿y éste, qué?

22Jesús le dijo*: Si yo quiero que él se quede hasta que yo venga, ¿a ti, qué? Tú, sígueme.

23Por eso el dicho se propagó entre los hermanos que aquel discípulo no moriría; pero Jesús no le dijo que no moriría, sino: Si yo quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti, qué?

24Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas y el que escribió esto, y sabemos que su testimonio es verdadero.

25Y hay también muchas otras cosas que Jesús hizo, que si se escribieran* en detalle, pienso que ni aun el mundo mismo podría* contener los libros que se escribirían*. (Juan 21)

Como puede notarse, los cuatro evangelios coinciden en que Jesús resucitó, se les apareció a sus discipulos instandolos a difundir 'su palabra' para posteriormente, 'ascender al cielo' y no volver jamás.

Después de celebrada la misa, no se hace nada más pero el sentimiento general que reina entre los creyentes es de alegría.

Así finaliza una de las temporadas más importantes para los cristianos. Este agente debe reconocer que las celebraciones de este tiempo son coloridas, peculiares y ayudan a unir a la gente, pero con todo y eso, no dejan de ser extrañas.

Mañana el cierre de esta investigación, mientras tanto, dejo a una chica que haría sentir a este agente en la gloria.

Michelle Marsh

...cambio y fuera...



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