viernes, 3 de abril de 2009

La cuaresma

Este reporte, trata de una época del año en el calendario civil que conmemora una de las etapas más importantes en la religión de la mayoría de los civiles que forman parte del lugar de la misión y es el primero de una serie que tratarán de explicar desde sus bases dicha celebración.

Comenzamos con la celebración del miércoles de ceniza, el cual se celebra de acuerdo al calendario litúgico -según mis fuentes- a mediados de febrero o de marzo y no es otra cosa más que la imposición de ceniza en forma de cruz en la frente del creyente acompañada de la frase 'recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás'. Tal como se menciona en esta fuente:

Miércoles de Ceniza: el inicio de la Cuaresma











La imposición de las cenizas nos recuerda que nuestra vida en la tierra es pasajera y que nuestra vida definitiva se encuentra en el Cielo.


La Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza y es un tiempo de oración, penitencia y ayuno. Cuarenta días que la Iglesia marca para la conversión del corazón.

Las palabras que se usan para la imposición de cenizas, son:

  • “Concédenos, Señor, el perdón y haznos pasar del pecado a la gracia y de la muerte a la vida”

  • “Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás"

  • “Arrepiéntete y cree en el Evangelio”.
  • Origen de la costumbre

    Antiguamente los judíos acostumbraban cubrirse de ceniza cuando hacían algún sacrificio y los ninivitas también usaban la ceniza como signo de su deseo de conversión de su mala vida a una vida con Dios.

    En los primeros siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un "hábito penitencial". Esto representaba su voluntad de convertirse.

    En el año 384 d.C., la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI, la Iglesia de Roma acostumbra poner las cenizas al iniciar los 40 días de penitencia y conversión.

    Las cenizas que se utilizan se obtienen quemando las palmas usadas el Domingo de Ramos de año anterior. Esto nos recuerda que lo que fue signo de gloria pronto se reduce a nada.

    También, fue usado el período de Cuaresma para preparar a los que iban a recibir el Bautismo la noche de Pascua, imitando a Cristo con sus 40 días de ayuno.

    La imposición de ceniza es una costumbre que nos recuerda que algún día vamos a morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo.Nos enseña que todo lo material que tengamos aquí se acaba. En cambio, todo el bien que tengamos en nuestra alma nos lo vamos a llevar a la eternidad. Al final de nuestra vida, sólo nos llevaremos aquello que hayamos hecho por Dios y por nuestros hermanos los hombres.

    Cuando el sacerdote nos pone la ceniza, debemos tener una actitud de querer mejorar, de querer tener amistad con Dios. La ceniza se le impone a los niños y a los adultos.




    Fuente

    Como se menciona en el texto de apoyo, el rito se celebra para recordar que en la vida en este planeta es pasajera, que la verdadera y definitiva vida se encuentra al lado de ese ser o espíritu que algunos civiles llaman Dios, por lo tanto, al imponerles la ceniza y decirles las palabras mencionadas, se les recuerda que no deben apegarse a las cosas terrenales sino pensar en 'el futuro'. Este rito atrae mucha gente, las iglesias lucen llenas y por las calles puede verse a la gente -desde temprana hora- portar su marca en la frente. El proceso es muy sencillo (como todo buen agente me di a la tarea de investigarlo) el civil católico solo debe asistir a la iglesia de su preferencia -o la más cercana- formarse en una fila (muy notoria, dado el número de feligreses que la forman) y esperar hasta llegar frente a la persona que impone la ceniza (la mayor parte de las veces es un sacerdote aunque a últimas fechas se utilizan laicos) le dice la frase antes mencionada y después, el fiel puede irse a su casa o permanecer un rato en el templo para rezar u orar.

    A partir de esa fecha, según la misma tradición, se inicia algo que la grey católica denomina cuaresma y que no es otra cosa más que el recordatorio de una etapa en la vida terrenal de una de las tres principales deidades que el catolicismo alaba: Jesús Cristo o Jesucristo. En estos cuarenta días (de ahí el nombre) el mencionado Dios encarnado se retiró por voluntad propia al desierto a orar, en preparación a otro evento de mucho mayor envergadura y que se detallará en reportes posteriores. Lo curioso de este caso, es que -según el libro de base de la fe católica- el mencionado Jesús pasó esos cuarenta días sin probar alimento ni beber líquido alguno y fue constantemente tentado por la deidad opuesta/complementaria denominada Satanás o simplemente Diablo. Es por esto que a partir del miércoles de ceniza, todo católico que se precie de serlo, inicia también un ayuno en solidaridad con lo hecho por su maestro dos mil años atrás. Desde luego, debe entenderse que el ayuno no es ni por asomo semejante al realizado por Jesús; el creyente moderno solamente ayuna todos los viernes de cuaresma pero, no se priva de todo alimento, simplemente se auto restringe en el consumo de carnes rojas (he sabido a través de mis investigaciones, que anteriormente, los fieles sí ayunaban en el sentido completo de la palabra y aún hoy, hay quienes dejan a un lado en días de cuaresma algún alimento, bebida o costumbre que les reporta mucha satisfacción)

    Más información aquí.

    Al termino de estos cuarenta días, comienza una de las fiestas más interesantes del calendario católico para este reporte es suficiente.

    En esta ocasión dejo a una chica que haría que este agente rompiera cualquier ayuno

    Mariana Ochoa

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    ...cambio y fuera...







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